Estampas 1936 - 1939



¡ Hay que luchar !
Mientras ella sienta correr una sola gota de sangre por sus venas, hay que luchar. Siente un inmenso desprecio por su vida y está dispuesta a ofrendarla íntegramente al servicio de sus ideales y de toda la humanidad. Sus manos, que antes sólo manejaban la aguja sutil, empuñan ahora la ardiente aguja que produce la muerte. ¡ Hay que luchar para que el fascismo no llene nuestro suelo de terror, esclavitud y muerte !