Estampas 1936 - 1939



Ferroviarios
Desde que empezó a ser hombre manejó la pala. Día tras día, de pie en la locomotora, alimentaba las rojas fauces de la bestia de acero. Ritmo de cronómetro encuadraba su vida. Un día el reloj se adelantó de un disparo y la bestia férrea paró su camino. Cambió la pala por el fusil para defender las libertades del pueblo y regir en unión de sus compañeros su propio destino y el de su industria, bajo el signo del Comunismo Libertario.